Sermón de la montaña, Mateo 5:1-7:29

11
“Bienaventurados sois cuando os vituperan y os persiguen, y dicen toda clase de mal contra vosotros por mi causa, mintiendo.
12
Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos; pues Así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
13
“Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué Será salada? No vale Más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.
14
“Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no puede ser escondida.
15
Tampoco se enciende una Lámpara para ponerla debajo de un Cajón, sino sobre el candelero; y Así alumbra a todos los que Están en la casa.
16
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que Está en los cielos.
17
“No penséis que he venido para abrogar la Ley o los Profetas. No he venido para abrogar, sino para cumplir.
18
De cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni una tilde Pasará de la ley hasta que todo haya sido cumplido.
19
“Por lo tanto, cualquiera que quebranta el Más pequeño de estos mandamientos y Así enseña a los hombres, Será considerado el Más pequeño en el reino de los cielos. Pero cualquiera que los cumple y los enseña, éste Será considerado grande en el reino de los cielos.
20
Porque os digo que a menos que vuestra justicia sea mayor que la de los escribas y de los fariseos, Jamás entraréis en el reino de los cielos.
21
“Habéis Oído que fue dicho a los antiguos: No Cometerás homicidio; y cualquiera que comete homicidio Será culpable en el juicio.
22
Pero yo os digo que todo el que se enoja con su hermano Será culpable en el juicio. Cualquiera que le llama a su hermano ‘necio’ Será culpable ante el Sanedrín; y cualquiera que le llama ‘fatuo’ Será expuesto al infierno de fuego.
23
“Por tanto, si has Traído tu ofrenda al altar y Allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
24
deja tu ofrenda Allí delante del altar, y vé, Reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y ofrece tu ofrenda.
25
“Reconcíliate pronto con tu adversario mientras Estás con él en el camino; no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la Cárcel.
26
De cierto te digo que Jamás Saldrás de Allí hasta que pagues el último cuadrante.
27
“Habéis Oído que fue dicho: No Cometerás adulterio.
28
Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer para codiciarla ya Adulteró con ella en su Corazón.
29
Por tanto, si tu ojo derecho te es Ocasión de caer, Sácalo y échalo de ti. Porque es mejor para ti que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
30
Y si tu mano derecha te es Ocasión de caer, Córtala y échala de ti. Porque es mejor para ti que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
31
“También fue dicho: Cualquiera que despide a su mujer, déle carta de divorcio.
32
Pero yo os digo que todo aquel que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de adulterio, hace que ella cometa adulterio. Y el que se casa con la mujer divorciada comete adulterio.
33
“Además, habéis Oído que fue dicho a los antiguos: No Jurarás falsamente; sino que Cumplirás al Señor tus juramentos.
34
Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
35
ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del Gran Rey.
36
No Jurarás ni por tu cabeza, porque no puedes hacer que un cabello sea ni blanco ni negro.
37
Pero sea vuestro hablar, ‘Sí’, ‘Sí’, y ‘no’, ‘no’. Porque lo que va Más Allá de esto, procede del mal.
38
“Habéis Oído que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo y diente por diente.
39
Pero yo os digo: No Resistáis al malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.
40
Y al que quiera llevarte a juicio y quitarte la Túnica, déjale también el manto.
41
A cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, vé con él dos.
42
Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo niegues.
43
“Habéis Oído que fue dicho: Amarás a tu Prójimo y Aborrecerás a tu enemigo.
44
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen;
45
de modo que Seáis hijos de vuestro Padre que Está en los cielos, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos.
46
Porque si Amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?
47
Y si Saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de Más? ¿No hacen eso mismo los gentiles?
48
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que Está en los cielos es perfecto.

Mateo 6

1
“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos. De lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre que Está en los cielos.
2
Cuando, pues, hagas obras de misericordia, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los Hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. De cierto os digo que ellos ya tienen su recompensa.
3
Pero cuando Tú hagas obras de misericordia, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,
4
de modo que tus obras de misericordia sean en secreto. Y tu Padre que ve en secreto te Recompensará.
5
“Cuando oréis, no Seáis como los Hipócritas, que aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. De cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6
Pero Tú, cuando ores, entra en tu Habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que Está en secreto; y tu Padre que ve en secreto te Recompensará.
7
Y al orar, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que Serán Oídos por su Palabrería.
8
Por tanto, no os Hagáis semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le Pidáis.
9
Vosotros, pues, orad Así: Padre nuestro que Estás en los cielos: Santificado sea tu nombre,
10
venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo Así también en la tierra.
11
El pan nuestro de cada Día, Dánoslo hoy.
12
Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13
Y no nos metas en Tentación, mas Líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén.
14
Porque si Perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os Perdonará a vosotros.
15
Pero si no Perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os Perdonará vuestras ofensas.
16
“Cuando ayunéis, no os Hagáis los Decaídos, como los Hipócritas, que descuidan su apariencia para mostrar a los hombres que ayunan. De cierto os digo que ya tienen su recompensa.
17
Pero Tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y Lávate la cara,
18
de modo que no muestres a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que Está en secreto. Y tu Padre que ve en secreto te Recompensará.
19
“No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corrompen, y donde los ladrones se meten y roban.
20
Más bien, acumulad para vosotros tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corrompen, y donde los ladrones no se meten ni roban.
21
Porque donde esté tu tesoro, Allí también Estará tu Corazón.
22
“La Lámpara del cuerpo es el ojo. Así que, si tu ojo Está sano, todo tu cuerpo Estará lleno de luz.
23
Pero si tu ojo es malo, todo tu cuerpo Estará en tinieblas. De modo que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡Cuán grande es esa oscuridad!
24
“Nadie puede servir a dos señores; porque Aborrecerá al uno y Amará al otro, o se Dedicará al uno y Menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
25
“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida Más que el alimento, y el cuerpo Más que el vestido?
26
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho Más valor que ellas?
27
¿Quién de vosotros Podrá, por Más que se afane, añadir a su estatura un codo?
28
¿Por qué os Afanáis por el vestido? Mirad los lirios del campo, Cómo crecen. Ellos no trabajan ni hilan;
29
pero os digo que ni aun Salomón, con toda su gloria, fue vestido como uno de ellos.
30
Si Dios viste Así la hierba del campo, que hoy Está y mañana es echada en el horno, ¿no Hará mucho Más por vosotros, hombres de poca fe?
31
“Por tanto, no os afanéis diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos cubriremos?’
32
Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre que Está en los cielos sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33
Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os Serán añadidas.
34
Así que, no os afanéis por el Día de mañana, porque el Día de mañana Traerá su propio Afán. Basta a cada Día su propio mal.

Mateo 7

1
“No juzguéis, para que no Seáis juzgados.
2
Porque con el juicio con que Juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que Medís se os Medirá.
3
“¿Por qué miras la brizna de paja que Está en el ojo de tu hermano, y dejas de ver la viga que Está en tu propio ojo?
4
¿Cómo Dirás a tu hermano: ‘Deja que yo saque la brizna de tu ojo’, y he Aquí la viga Está en el tuyo?
5
¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces Podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.
6
“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra vosotros y os despedacen.
7
“Pedid, y se os Dará. Buscad y hallaréis. Llamad, y se os Abrirá.
8
Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le Abrirá.
9
¿Qué hombre hay entre vosotros que, al hijo que le pide pan, le Dará una piedra?
10
¿O al que le pide pescado, le Dará una serpiente?
11
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿Cuánto Más vuestro Padre que Está en los cielos Dará cosas buenas a los que le piden?
12
“Así que, todo lo que Queráis que los hombres hagan por vosotros, Así también haced por ellos, porque esto es la Ley y los Profetas.
13
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la Perdición, y son muchos los que entran por ella.
14
Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y son pocos los que la hallan.
15
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces.
16
Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?
17
Así también, todo árbol sano da buenos frutos, pero el árbol podrido da malos frutos.
18
El árbol sano no puede dar malos frutos, ni tampoco puede el árbol podrido dar buenos frutos.
19
Todo árbol que no lleva buen fruto es cortado y echado en el fuego.
20
Así que, por sus frutos los conoceréis.
21
“No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ Entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que Está en los cielos.
22
Muchos me Dirán en aquel Día: ‘¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿En tu nombre no echamos demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas obras poderosas?’
23
Entonces yo les declararé: ‘Nunca os he conocido. ¡Apartaos de Mí, obradores de maldad!’
24
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, Será semejante a un hombre prudente que Edificó su casa sobre la peña.
25
Y Cayó la lluvia, vinieron torrentes, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa. Pero ella no se Derrumbó, porque se Había fundado sobre la peña.
26
“Pero todo el que me oye estas palabras y no las hace, Será semejante a un hombre insensato que Edificó su casa sobre la arena.
27
Cayó la lluvia, vinieron torrentes, y soplaron vientos, y azotaron contra aquella casa. Y se Derrumbó, y fue grande su ruina.”
28
Y Aconteció que cuando Jesús Terminó estas palabras, las multitudes estaban maravilladas de su enseñanza;
29
porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Mateo 5:1-7:29
Ver Lucas 6:17-49 Jesús da clases en una llanura.


Otros módulos en esta unidad: - Other modules in this unit: